sábado, 9 de abril de 2022

Jardines propios y ajenos. Se acerca el final


Qué rápido pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando empezó la temporada de jardines y ya se está acabando. Semillas que parecían no valer, jardineros que no comprendían la situación o paseantes que pedían empezar todo de nuevo. De todo ha habido. Vamos con el estado actual.

Voy a empezar con el que más siento. Ese que está en Logroño, de menos tradición y el de la ilusión. Pocos paseantes, un jardinero que en su momento no parecía ser el de más atractivo y las semillas que ilusionaban. Las plantas mostraron brotes sanos muy rápido y la floración, por humilde que fuese, también tuvo variedad y fue reconocida muy rápido. El jardinero ha estado a la altura en todo momento.

Así lo han reconocido los paseantes y los entendidos.  Quizá ha tenido momentos que no se daba con la mezcla de agua y fertilizantes correcta, pero durante todo el año ha merecido la pena darse el paseo, aunque fuera desde lejos. El objetivo no está cumplido, pero parece que con un poco de esfuerzo se logrará en breve.

Los trasplantes que se hicieron en invierno no han terminado de dar frutos. Muchos paseantes nos tememos que muchas de las plantas se admirarán en jardines con más fuste, pero nos quedan unos cuantos paseos para disfrutarlos este año.


¿Y el otro jardín de Logroño? Quizá el problema lo tiene una ciudad y un conjunto de paseantes que prefieren admirar jardines en la distancia (problema para todos los jardines locales). Este jardín quiere ser más y presenta apoyos y medios, y tiene pensado y en preparación un vivero propio, lo que demuestra la seriedad del proyecto.

Lamentablemente les acucia volver a categoría superior. Semillas y plantas tienen (algunas desaprovechadas desde el principio de la temporada), pero el estilo del jardinero, muy poco dado al lucimiento, con brptes y arbustos poco lucidos y crecimientos rápidos, además de flores y frutos de poca duración y en general discutibles generó dudas entre los paseantes y críticos desde el principio. El jardinero se defendía asegurando que conocía el problema. La base y la estructura del jardín eran la clave, pero nunca fue fidedigna, sobre todo en el arco de la entrada.

Muy pronto los paseantes pensaron en la sustitución del jardinero,  que ha acabado llegando probablemente más tarde de la cuenta. El nuevo jardinero parece tener buenas ideas, más del agrado de los paseantes, pero nadie sabe si dará con la mezcla de conducción de riego y tendrá tiempo para una pequeña reestructuración para poder llegar al concurso final.

¿El futuro? Muy en función de la categoría. Composición de jardín para subir de categoría, pero ya en la nueva, quizá haya que replantear el proyecto otra vez. Y si hay permanencia, sospecho que los paseantes tendrán muy presente este año.


Me queda el jardín de Calahorra. Lo pude visitar y sufrir. Un jardín humilde pero de orgullo. Con más desdén que el necesario por los jardines capitalinos. Perdió su planta estrella pero otras flores de muchos colores y formas han aparecido para satisfacción de sus paseantes. Esos que saben esperar, que confían en el resultado final, por poco atractivo que tenga en un primer momento su jardín.

Ciertamente no es el jardín más lucido, ni su jardinero parecía ser el que mejor comprendiera su espíritu a pesar de sus orígenes, pues parecía orientarse de una manera incomprensible. Y ciertamente ha mostrado manías y zonas de confort como el jardinero de Logroño, no sabiendo en ocasiones aprovechar el semillero. Pero hay que reconocerle que supo cambiar, adaptarse y aprovechar esas semillas que parecen no ser de su gusto.

El resultado final, repito, no es un jardín lucido, pero responde al orgullo de sus paseantes y tal vez le dé, para superado el objetivo inicial, aspirar a categoría superior.

En fin, veremos cómo queda el repaso botánico, tras los paseos finales. Puede ser que se cumplan los objetivos o tal vez no. Seguiremos paseando.

Un abrazo del Abu

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