Después de 13 años de #LaCopamola, de ser el título más asequible, de estar años sin jugar una eliminatoria en casa, el Atleti ha llegado a la final. Un sueño. Para mí, siempre es el partido del año, lo espero con ganas y me encanta sentarme a verlo por televisión a la vez que me fastidia perdérmelo. Lo juegue el Madrid, el Betis o el Escalerillas.
Evidentemente cada año sueño con que ese partido lo juegue mi Atleti. He estado en cuatro finales de Copa y a pesar de tener dos victorias y dos derrotas, guardo recuerdos de ellas para toda la vida. Cualquiera que haya viajado para ver la final de Copa sabe que es la fiesta del fútbol español de cada año.
Todo son problemas y cada año se hace un poco más cuesta arriba ir. El madrugón para coger el transporte, las emociones, la espera hasta que llegue el partido y el montón de horas que te pasas sin dormir hasta que vuelves. También puedo están las eternas alzas de precios en los alojamientos, los restaurantes, los taxis... en la ciudad que alberga la final.
Pero igual que el subidón por la victoria o el palo por la derrota forman parte del juego, tienes alternativas para sortear esas subidas. Puedes ir y volver "en el día", puedes llevarte comida y bebida de casa y si hace falta dormir en el coche. Es así en cada viaje futbolero. Un buen maletero y una nevera de viaje además de localizar áreas de servicio con zonas amplias para parar.
Pero cada día más el Problema, el que poco a poco va alejando a la gente del fútbol no está en la logística del viaje. Y ya avanzo que es una batalla perdida y que no hay nada que hacer. El fútbol es un bien de lujo. Podemos justificarlo como queramos. Espectáculo de masas, grandes inversiones, enormes salarios, carácter universal... pero no hay filantropía. En la gestión no hay entes ni personas desinteresados, velando por el club humilde o el aficionado de a pié.
Un mito que todavía hoy hay que romper es que el ente que rige el fútbol y que debería hacer (algún) contrapeso para evitar el capitalismo salvaje, pero que se ha llevado la Supercopa a Arabia y pone los precios para acceder el espectáculo no es una ONG de desarrollo ni una Fundación filántrópica.
No voy a analizar mucho las leyes. El que tenga pensado que una Federación es un organismo que depende del estado o del gobierno, le recomiendo que se olvide. Real Decreto 1835/1991, de 20 de diciembre, sobre Federaciones deportivas españolas y la actual Ley 39/2022, de 30 de diciembre, del Deporte dejan claro que (cito) "las Federaciones deportivas españolas son Entidades asociativas privadas, sin ánimo de lucro y con personalidad jurídica y patrimonio propio e independiente del de sus asociados".
Se acabó. Prestan un servicio de interés público como es el fomento del deporte y tienen una cierta tutela por organismos públicos, pero no hay más. Gestionan las normas e imparten justicia sobre las mismas. No son empresas, pero contratan, venden y compran y, claro, ponen precios y sacan rendimientos.
Podría decirlo de cualquier Federación, pero con el peso social que tiene el fútbol la RFEF es la más poderosa y los distintos presidentes que ha tenido han ido dando vueltas de tuerca en el sentido contratista del asunto.
Ya lo expliqué en Federaciones de Fútbol: ¿No tendrían que ayudar? y alguna otra entrada sobre la rapiña vivida con la Liga Femenina o la antigua segunda B. El comportamiento de la RFEF debería ser, sino el de un padre, al menos el de un ente que busca fomentar y ayudar a los clubes, los jugadores y otros agentes. Pero no, casi siempre actúa como un contratista que busca siempre la gestión en exclusiva de los derechos televisivos, publicitarios y de cualquier otra índole para luego repartir a su antojo las migajas.
Incluso llegaron a gestar una huelga de las árbitras en el fútbol femenino reclamando una subida de salarios puestos por la propia RFEF. Lo que vino después fue un alza descomunal en las tasas de arbitraje.
Dicho esto, la batalla está perdida. He buscado los precios de la final del año pasado entre Madrid y Barcelona también en la Cartuja. Confieso que ni me enteré. Lamentablamente en la RFEF cuentan con la falta de interés de las aficiones que no juegan la final. Son muy similares a los de este año. También dejo los precios de la final en el Camp Nou entre Athletic y Barcelona de 2015. Ninguno de los precios de las gradas de fondo supera los 80 euros...
No he dado ningún paso para buscar agrupaciones, ni medios de transporte. Mi decisión se basaba en la pereza y en dejar a la familia dos días tirada por una diversión. No tengo fuerza moral para decirle a nadie que no vaya. La gente se quejará y lamentará estos costes, pero harán el esfuerzo y asístirán.
¿Acabará la final en Arabia como la Supercopa? Es probable, no lo sé. Pero están matando la gallina de los huevos de oro. Con esos precios, poco podrá ganar Sevilla y sus empresas y negocios. El retorno que puede dejar el evento a la ciudad tiene el peor competidor, el propio evento. Alguien tendrá que recapacitar, muchos de los aficionados que viajarán irán con lo justo y gastarán poco o nada. Pero sólo es fútbol...
Un saludo del Abu


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